martes 26, mayo, 2020
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Revista: El Cincuentenario de nuestro Pueblo Paganini

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por Raúl Zavattero

Al cumplirse un nuevo aniversario de nuestra Ciudad (131 años), no podíamos obviar de recordar algunos pasajes y hechos ocurridos desde su fundación como Pueblo Paganini desde aquel lejano 9 de Abril de 1889.

En una reunión de la Comisión de Fomento realizada un día viernes 1° de Marzo de 1939 en la flamante sede del edificio Comunal a fin de tratar lo relacionado a los festejos del cincuentenario de la fundación del Pueblo, trascribo el tenor de las actas correspondientes …“con motivo de aproximarse la fecha en que se cumplirán los 50 años de la fundación del Pueblo, se resuelve erigir un mástil y pedestal al centro de la Plaza, con un círculo de cemento de 12 metros de diámetro, 8 bancos y columnas de hierro fundido para iluminación, y un veredón del centro hasta el que corre paralelo a calle Rivadavia. Se dispone de una partida de $500 para ser utilizada en los festejos del cincuentenario del Pueblo (será el 9 de Abril)” (sic).
Firmado Juan F. Secco, Pte Comunal.

Gran parte de los aproximadamente 1.200 habitantes entre urbanos y rurales que componían la población, fueron concurrentes de tal grato acontecimiento. Con solamente 4 años de edad junto a mis padres, también fuimos testigos y partícipes de aquel recordado acto en nuestra Plaza 9 de Julio.

Con música, baile, kermeses, fue una gran fiesta popular, hoy superando más de 8 décadas en el tiempo surgen imágenes en forma nebulosa de los felices momentos que disfrutaban aquellos “gringos” inmigrantes, que fijaron raíces en esta, su nueva patria.

Cuando recorriendo en la actualidad nuestras calles, observando el nutrido estacionamiento de cientos de automóviles en doble fila por Barrio Centro, contrastan con aquellas imágines del cincuentenario cuando las 4 calles que rodean nuestra Plaza “estacionaron” decenas de sulkys, jardineras, volantas, amarrados los caballos a los jóvenes arbolados de plátanos, y por supuesto, algunos Ford T, Ford A o Chevrolet pertenecientes a contadas familias pioneras en actividades agrícolas del sector rural.

Transcurrido poco tiempo de los festejos, una noticia llegada desde Europa conmociona e invade de tristeza y angustia a la mayoría de los hogares del Pueblo, en los primeros días de Septiembre, se trataba de la invasión Alemana a Polonia, era el comienzo de la 2° guerra mundial, sumándose posteriormente los demás países en aliados y enemigos. Como es de imaginar, (hoy en parte lo estamos sufriendo con este flagelo y pandemia mundial) el dolor fue inmenso, y las noticias a través de la radio o los diarios, únicos medios, informaban de un panorama desolador en los países involucrados, entre ellos Italia, además las comunicaciones eran por medio epistolar y las cartas que anteriormente demoraban un mes recepcionarla, con la contienda bélica prácticamente fueron espaciadas y nulas.

Siendo muy niño e hijo de emigrantes Italianos fui partícipe directo de aquellos tiempos de angustia, tristeza y dolor de mis padres ante la incertidumbre y el padecimiento que involucraban a sus familiares en su tierra natal.

Los rezos y oraciones culminaron después de cinco años, al finalizar la guerra en 1945 con la firma del armisticio dejando un lamentable costo de 50 millones de víctimas entre civiles y militares, incluidos 150.000 vidas Italianas.

En dicho lapso las importaciones cesaron, y ante la cruda realidad de falta de insumos comienza la nueva etapa de la producción nacional, ya que anteriormente hasta los alfileres que utilizaban las “modistas” eran importados.

Taller de Juan F. Secco en sus inicios

Ante tal circunstancia y la necesidad de reparar los vehículos automotores que existían en nuestro Pueblo, un joven entusiasta de los “fierros” Juan F. Secco instala su primer taller mecánico y junto a el otros jóvenes se van sumando en la práctica, aprendizaje y reparación de motores, anexando a través de los años fundición y tornería, fabricando repuestos de calidad con marca propia obteniendo una demanda importante en todo el país.

Los tiempos del cincuentenario de nuestro Pueblo quedaron inscriptos como uno de los momentos de más penurias soportado por sus habitantes, denominado “década infame”, debido a la ya señalada crisis mundial, eran escasos los recursos para la subsistencia, proliferando los “conventillos” y el hacinamiento de familias numerosas en ellos, por tanto todo elemento deteriorado, llámese vestimenta, calzado, utensilios etc., se trataba de reparar, ante la imposibilidad monetaria del reemplazo por nuevo.

Finalizada la contienda bélica mundial se abrieron nuevos caminos de esperanza hacia el futuro para nuestro País y por ende nuestro Pueblo, por entonces con gran producción agrícola-frutícola en forma paulatina el desarrollo productivo y laboral se fue afianzando logrando ser un polo de industrialización en la región y en la actualidad ser considerada nuestra Ciudad como un importante Municipio de segunda categoría en el contexto Provincial.

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