martes 26, mayo, 2020
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Revista: Círculo de Aviación Paganini

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por Raúl Zavattero

La incipiente aviación civil desde sus comienzos a principios del siglo anterior, con el correr de los años, tal actividad deportiva fue sumando entusiastas adeptos. En Rosario a fines de la década de los años veinte se conforma y crea un Circulo de Aviación con el fin de exteriorizar nuevas sensaciones descubriendo desde el aire en las alturas otros paisajes y maravillosas imágenes, además de la formación de jóvenes nuevos pilotos, las primeras actividades se desarrollaron en campos situados en zonas jurisdicción de Rosario.

En abril de 1932 tal institución se instala en campos pertenecientes a la estancia Ybarlucea (actual B° Santa Rita) con la denominación de Círculo de Aviación Paganini. El nuevo aeródromo tenía su portal de entrada en un sector cercano a la actual calle Chile y Avda. San Martín.

Un angosto camino conducía hacia los nuevos hangares ubicados muy cerca de las barrancas, el sector hoy comprendido por las actuales calle Misiones, Formosa y Pje. Perú. En dicho lugar la institución había construido una importante infraestructura al servicio de sus socios, y por ende utilizado por toda la comunidad, ya que contaba con servicio de bar y restaurant, talleres, surtidores de combustibles, teléfono y energía eléctrica, (en sus comienzos producida por “molinillos” que con la fuerza del viento los dínamos “cargaban” las baterías), completaban además, dos amplios “hangares” construidos en “chapas” canaletas de cinc, que albergaban los ocho o diez pequeños aeroplanos “Piper”.

Las pequeñas “máquinas voladoras” (predominaban de color rojo )estaban armadas con estructura tubular metálica, y recubiertas en tela de “hule” pues todavía no se utilizaba aluminio, y la potencia del motor era trasmitida a una artesanal y mayúscula hélice de noble madera “biraró”. Además la “flota” estaba compuesta por dos aeroplanos Fooker-Foold, máquinas que habían participado en la contienda bélica de la primer guerra mundial 1.914-1918. Recuerdo que uno de estos “aeroplanos” de doble alas, biplaza y descubierto, era piloteado por un señor de nacionalidad alemana, que además oficiaba de instructor del Círculo de Aviación, y en las tardes de cielo claro solía “escribir” a gran altura en el firmamento celeste sobre nuestro Pueblo, con humo blanco, la palabra SAFAC, (que ingeniosamente se lograba con aceite de motores, reciclado en un recipiente con un grifo, que al tener contacto con los caños de “escape” producía su evaporación, y de allí el novedoso resultado), publicidad esta, de una marca de yerba muy popular en ese tiempo.

Situaciones, vivencias y anécdotas que conocí siendo muy niño, a principios de la década del 40, ya que mi padre tuvo una “temporada” de trabajo contratado por el concesionario del mantenimiento del campo Don Francisco Dalmastro, segando la hierba “pasto”, de todo el predio para luego “enfardarlo” y transportarlo a la fábrica de vidrio “Papini” que funcionaba en B° Refinería de Rosario, y era utilizado para “embalar” todos los productos de vidrio fabricados allí.

El Barrio, aún conserva un testimonio histórico de este recuerdo como la “bajada” de calle Formosa en las barrancas, (era menos extensa y más empinada) ubicada detrás de los ya señalados hangares, actualmente convertido dicho lugar en un bellísimo mirador y paseo ribereño. A fines de la década del 30, y comienzos del 40, era común y frecuente la realización de festivales en días domingos con gran afluencia de público, llegado en su mayoría desde Rosario a través de las líneas de transporte de pasajeros. Paracaidismo, acrobacias, planeadores y “vuelos bautismo”, atraían la atención de los miles de concurrentes, que además podían disfrutar de un día de “camping” y el contacto con el río a través de dicho acceso…

Esta recordada entidad, dio oportunidad para que aviones taxis y sanitarios, de comunicación y urgencias pudiesen desarrollar nuevos servicios a toda la región, además de fomentar los vuelos deportivos y la oportunidad de formar nuevos pilotos, como lo fueron a mediados de la década del 30 los vecinos de Paganini, Don Juan F. Secco y Juan Sala, por mencionar a los primeros de nuestro Pueblo. Continuando en años posteriores con nuevas generaciones de jóvenes entusiastas de la aviación como lo fueron “Cacho” Magagnini, Roberto Tito Hernández, Miguel A. Socoro, Petrina Calzolari, Guillermo Echeverría, Mario Cutruneo entre otros.

Bordeando el campo, en el límite oeste frente a la ruta 11, en el tiempo de esta descripción, existían en toda la extensión desde hoy calle Vigil hacia el norte una fila de añosos ejemplares de eucaliptus, similares a los que circundan el camping Municipal, plantados en la época de la Estancia Ybarlucea en el sigloXIX

El Circulo de Aviación Paganini, con toda su infraestructura fue trasladado a Pueblo Esther, al sur de Rosario, donde adquirieron un predio de 39 hectáreas cuando en la década de los años 60, la propietaria de las tierras, y heredera de la familia, Doña María Victoria de Ybarlucea y Quirno de Cancel decide realizar el loteo del actual Barrio Santa Rita.

Posteriormente por gestión de algunas empresarios de la región, se acondiciona otro aeródromo más reducido en terrenos pertenecientes a Obras Sanitarias, desde la Av. San Martin hasta las barrancas del Rio Paraná (actual construcción de viviendas y Plaza Eva Perón) lindando con calle Los Plátanos.

En dicho sector se construyó un galpón taller de mantenimiento para asistir a las nuevas y más modernas avionetas civiles donde algunos de ellos cumplían vuelos taxis contratados hacia distintos puntos geográficos.

El progresivo avance en la urbanización de nuestra Ciudad y el valor de las tierras logró que estos campos aero-deportivos sean hoy un añorado y feliz patrimonio de otros tiempos.

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