La histórica cadena de venta de electrodomésticos, fundada en 1951 por la familia Garbarino, fue declarada en quiebra por el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 7, que dio por fracasado el intento de rescate de la empresa y ordenó avanzar con el proceso falencial. La resolución fue firmada el 4 de marzo por el juez Fernando D’Alessandro, quien consideró que ya no había condiciones para sostener el concurso preventivo iniciado en 2021.
Luego de la crisis de diciembre de 2001, la empresa comenzó a crecer significativamente en ventas, y a partir del año 2005 comenzó a invertir en un proyecto industrial en la provincia de Tierra del Fuego. La demanda de nuevos productos tecnológicos como los DVD, home theater, televisores LCD, refrigeradores “no frost” y netbooks, entre otros, permitieron una nueva expansión de la cadena, de modo que entre los años 2007 y 2012 abrió 35 sucursales nuevas.
En su apogeo, Garbarino llego a tener 200 sucursales en el país, siendo además líder absoluto del mercado de electrodomésticos en Argentina. Llegó a tener entre 4500 y 5000 empleados.
Pero en febrero de 2019 comienza a demorarse el pago de sueldos a sus empleados. En agosto de ese año renegocia su deuda con bancos e incorpora nuevos rubros de venta. Pero igualmente la empresa entró en crisis y cerró decenas de sucursales y comenzó a pagar los sueldos en cuotas, mientras buscaba reestructurar sus pasivos y como muchas otras empresas, entró en un procedimiento preventivo de crisis, retiros voluntarios y despidos, achicamiento de horas de trabajo, etc.
Ahora, tras un extenso proceso judicial que se prolongó por más de cuatro años, finalmente, el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, bajo la titularidad del juez Fernando D’Alessandro, dictó la quiebra de la cadena de electrodomésticos Garbarino. Esto marca el cierre definitivo de la compañía, que no logró alcanzar un acuerdo con sus acreedores para reestructurar su millonaria deuda ni consiguió inversores interesados en rescatar la firma durante la etapa final del proceso.





