La necesidad de trabajar en pandemia… ¿Otra grieta insalvable?

La necesidad de trabajar en pandemia… ¿Otra grieta insalvable?

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por Fabián Retamar

A pesar del confinamiento que lleva 7 de los 9 días propuestos, la curva de contagios no cede. Ayer se superaron los 41.000 infectados, y los fallecimientos por coronavirus -que siguen dándose a un ritmo constante- alcanzó al día de hoy casi 77.000 muertes desde el comienzo de la pandemia.

En el Gobierno -al igual que en la sociedad- hay dos posturas; una que insiste en prolongar el confinamiento y la otra que plantea cumplir con la palabra empeñada por el presidente de volver al momento anterior a los 9 días propuestos por el DNU.

Alberto Fernández fue y vino varias veces antes de tomar la decisión del confinamiento y previamente tuvo que lograr la adhesión de los gobernadores, la del Jefe de Gobierno porteño y la de quienes advierten que la economía no resiste más.

Se podría decir que hay un choque de saberes en donde los asesores de Salud del gobierno y los ministros de salud de todas las provincias coinciden y advierten que se necesitarían mínimamente, diez días más de cuarentena dura para bajar la curva de contagios, la ocupación de camas críticas y la cantidad de muertes; y por otro lado está la postura de los economistas que diagnostican que sin la apertura vigente hasta el último DNU, la economía se termina de caer.

En este dilema, no pasa desapercibida la resistencia social manifestada en Tucumán, donde un centenar de personas llegaron hasta el domicilio particular del Gobernador Manzur; o en Entre Ríos donde también se manifestaron frente al domicilio particular del gobernador Bordet; o la movilización de miles de personas en distintas localidades de la provincia de Córdoba, o lo sucedido en Rosario, donde a pesar del negacionismo de “Médicos por la Verdad”, resulta extraña la cantidad de gente que se adhirió y la necesidad de hacer intervenir a la policía. Por suerte la masa no se desbordó… si lo hubiese hecho probablemente el desenlace hubiese tenido ribetes de tragedia.

Todo indica que el enojo social por el confinamiento, y la resistencia manifiesta, harán que prevalezca la idea de no extender la cuarentena más allá de los límites del 30 de mayo, fijados por el DNU presidencial, dado que no habría “respaldo social” para postergarlo. Pero esto no implica que se descarte la idea de recurrir al mismo método de confinamiento después del 11 de Junio, donde según el relevamiento epidemiológico el gobierno deberá resolver nuevamente que medidas tomar.

El malestar social no parece ser infundado ni caprichoso… vale recordar que hace un año se vienen implementando las mismas medidas, autorizando protocolos sanitarios, restringiendo actividades, horarios, circulación, etc., y los resultados son pésimos, ya que en la actualidad Argentina es uno de los países con más muertos por millón de habitantes, superando a Brasil y la India.

Para peor el gobierno se olvida que a principios de marzo de este año, desoyó la advertencia del Instituto PAIS -dependiente del CONICET- sobre la presencia de las cepas de Manaos y Londres y se demoró más de veinte días en tomar la resolución de cerrar las fronteras. Hoy esas cepas, a la que se le suma la denominada “Andina”, son de circulación comunitaria en el territorio nacional.

El enojo popular también podría estar aflorando por algunas contradicciones que quedan en evidencia… un ejemplo claro es que en el congreso apuraron la decisión de postergar las PASO y las elecciones Generales. El acuerdo entre el Gobierno y la oposición contempló que se posterguen hasta el 12 de septiembre y el 14 de noviembre respectivamente, lo cual se aprobó primero en la Cámara baja el pasado 19 de mayo y luego, el 26 de mayo, en el Senado de la Nación.

Muchos nos preguntamos cuantas camas, respiradores, oxígeno y vacunas se podrían comprar con el dinero destinado a las PASO; pero la respuesta no importa porque al parecer para todo el arco político -todos sumamente demócratas- en este punto tanto la salud como la economía están un escalón más abajo que la necesidad electoral.

Ironías aparte, lo cierto es que resolver el dilema no es nada fácil. Una parte de la sociedad, especialmente quienes pueden trabajar y gozan de un sueldo seguro y leyes sociales que mal o bien los amparan, a veces juzgan, o prejuzgan y hasta criminalizan a quienes protestan por querer trabajar…

Ante esta situación, surgen algunas preguntas de ficción: ¿Qué pasaría si decretaran que por tres meses todos los trabajadores -privados y del estado- tuviesen que hacer un aporte solidario del 25% de su salario? ¿Qué pasaría si a todos los jubilados, independientemente de su desempeño laboral y los aportes realizados durante su vida activa, les dijeran “por decreto” que también por tres meses van a percibir la jubilación mínima?…

¿Sería una locura verdad?… Y ante esto surge otra pregunta ¿Los afectados se quedarían tranquilos en sus casas cruzados de brazos o saldrían a protestar a la calle…? ¿No se le cruzaría por la cabeza a más de uno pedir que el aporte lo hagan desde el presidente de la nación, diputados, senadores, y asesores, hasta el último intendente y concejal de cada ciudad, como proponen muchos en las redes sociales…?

Más allá de este escenario imposible y absurdo; esta realidad de la pandemia es innegable y trágica y nos toca transitarla a todos juntos, por eso se hace cada vez más necesario evitar discusiones y tratar de entender todas las posturas sin ofender ni a unos ni a otros. Entender el dolor de quienes han perdido seres queridos, o que han visto sufrir y padecer la enfermedad, entender la postura de los sanitaristas, pero también entender a quien reclama poder trabajar dignamente por su sustento y el de su familia.


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